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Crisis alimentaria
El costo Humano aumenta

 

La crisis alimentaria que se ha instalado desde hace varios meses está afectando a millones de personas en todo el mundo y representa una amenaza para muchas más. Los precios en alza de los principales productos agrícolas, junto con un aumento sin precedentes del precio del petróleo, están causando graves dificultades, sobre todo a las personas más vulnerables. Frente a esta inquietante situación, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja se moviliza.

Nadie sabe a qué precio llegarán los cereales. Por la crisis, se han producido saqueos en más de 30 países, en África, Medio Oriente y el Caribe. El ciclón Nargis, que arrasó Myanmar, ha agravado la situación. El Movimiento ha puesto en marcha muchos programas de alimentos y seguridad económica en el mundo, que atienden la disponibilidad, la accesibilidad y la utilización, en el mediano y largo plazo. En Ginebra, el CICR y la Federación Internacional han creado grupos de expertos para abordar las consecuencias humanitarias que plantea el alza de los precios de los alimentos, así como para supervisar sus efectos (disturbios civiles, acceso a los alimentos y bienes esenciales para las familias, seguridad). Con todo, ambas organizaciones, desean mantener, en lo posible, los programas de seguridad alimentaria en curso.

La Secretaría de la Federación Internacional publicó recientemente varios documentos de referencia sobre el aumento del precio de los alimentos, entre ellos una guía en la que se especifican algunas medidas que pueden tomar las Sociedades Nacionales para afrontar este problema. En abril de 2008, la Federación Internacional lanzó una iniciativa de seguridad alimentaria en África destinada a las comunidades vulnerables a los desastres y/o afectadas por el VIH y el SIDA. El objetivo es mejorar e intensificar los programas comunitarios de seguridad alimentaria en 15 Sociedades Nacionales africanas, creando más conciencia sobre los problemas de seguridad alimentaria a largo plazo y aumentando la capacidad para enfrentarlos en los próximos cinco años. A este respecto, la Federación Internacional actuará de la forma más conveniente para encarar la inseguridad alimentaria tanto transitoria (aguda) como a largo plazo (crónica), reconociendo y respaldando los mecanismos de subsistencia de las familias.

En julio, el nuevo Secretario General de la Federación Internacional, Bekele Geleta, instó a las naciones industrializadas a invertir en la acción a largo plazo para luchar contra el hambre. Pidió a los países del G8 que evitaran que la crisis alimentaria siguiera agudizándose, apoyando programas comunitarios de prevención de la inseguridad alimentaria a largo plazo, para que la gente tenga suficiente para comer aunque los precios del combustible o de los productos alimentarios suban o bajen.

El Presidente del CICR, Jakob Kellenberger, observó en mayo que el alza de precios de los alimentos y del combustible dificultaba aún más el diario vivir de las personas pobres afectadas por la guerra y la violencia interna y añadió que el CICR les suministrará más alimentos y otros socorros.

Jean-François Berger
Redactor CICR, Cruz Roja Media Luna Roja.

 


Las semillas de sorgo fueron algunos de los productos distribuidos por el CICR a las personas vulnerables residentes en los distritos de Dar Sila y Assoungha, en el este de Chad, junio de 2007.
©MICHAEL VON BERGEN / CICR

 

 

 

 

 


Barbara Boyle Saidi.
©THIERRY GASSMANN / CICR

ENTREVISTA

“Un círculo vicioso”

Barbara Boyle Saidi, jefa de la Unidad de Seguridad Económica del CICR, examina las causas del problema y las estrategias necesarias para enfrentarlo.

La crisis se agrava día a día. ¿Cuáles son sus principales factores?
Lo que se está produciendo es una crisis estructural más amplia, de la que la crisis alimentaria no es más que un síntoma. Intervienen varios factores. Debido a la sequía y el cambio climático, la producción agrícola ha disminuido: entre 2004 y 2006, la producción de trigo se redujo un 52% en Australia, y la producción de cereales disminuyó un 13% en Estados Unidos y un 14% en la Unión Europea. El uso de biocombustibles a base de maíz principalmente también está contribuyendo en gran medida a la escasez actual. Por último, a raíz de los cambios en los hábitos alimentarios en Occidente y los llamados mercados emergentes, sobre todo en Asia, junto con la rápida urbanización, la demanda de alimentos ha aumentado considerablemente. La especulación sobre los productos alimentarios también es un factor desestabilizador.

Dicho esto, no es la primera vez que se produce una crisis de esta naturaleza. Durante la crisis del petróleo en los años setenta, el precio del trigo llegó a los niveles actuales; luego la Revolución Verde reestableció el equilibrio en el mercado de cereales.

¿Cuáles son las principales consecuencias de la crisis a corto y a mediano plazo?
En la medida en que forma parte de la actual crisis económica, la crisis alimentaria requiere una reforma estructural fundamental para estabilizar la situación a largo plazo. A corto plazo, sin embargo, estamos atrapados en un círculo vicioso en el que los consumidores se ven afectados de múltiples maneras. Todos los días hay manifestaciones en contra del aumento de los precios, lo que genera toda clase de tensiones. Recordemos que en los países desarrollados, el consumidor promedio gasta cerca del 15% de sus ingresos en alimentos. En los países emergentes, ese porcentaje es del 30% y, en los países afectados por conflictos armados, por la sequía o por otras catástrofes, más de la mitad, incluso tres cuartos, de los ingresos del hogar se destinan a alimentos. Los aumentos de este tipo inevitablemente se traducen en una reducción de los gastos en otros rubros básicos, como la salud y la educación. En muchos países donde actúa el CICR, ha habido un deterioro gradual de las condiciones de vida, cuyos principales signos son: la venta de pertenencias personales, tierras y otros bienes productivos, la disminución de los ahorros, y una reducción del consumo de alimentos que podría provocar una hambruna.

Sin ajustes estructurales importantes, el pequeño productor agropecuario no podrá beneficiarse de los altos precios actuales, ya que no tiene garantizado el acceso a los mercados clave.

Las personas que sufren los efectos de los conflictos armados o de otras situaciones de violencia tienen ahora una carga adicional, como puede verse en Chad, Somalia, Yemen, Afganistán y Haití. Los detenidos también se verían afectados por el aumento de los precios de los alimentos si no se incrementan los presupuestos de las cárceles y si sus familiares ya no pueden ayudarlos. La dependencia de los desplazados, los heridos y los enfermos también se acrecentará.

¿Qué hace el CICR para ayudar a las personas más vulnerables afectadas tanto por los conflictos armados como por el aumento del precio de los alimentos?
En los países afectados por conflictos armados u otras situaciones de violencia, el CICR ha intensificado su respuesta humanitaria ante las necesidades causadas o exacerbadas por el alza de los precios. Por ejemplo, el CICR ha solicitado fondos adicionales para ampliar sus actividades en Yemen y Somalia.

El CICR insta a las autoridades, y en particular a los funcionarios encargados de mantener el orden, a que protejan a la población de posibles estallidos de violencia ante la crisis alimentaria, y a que tomen todas las medidas necesarias para evitar el empleo excesivo de la fuerza cuando deban intervenir en manifestaciones y disturbios. Las personas que resulten heridas en ese tipo de situaciones deben recibir atención médica inmediata, y el CICR está preparado para ayudar a las Sociedades Nacionales a prestar primeros auxilios.

¿El CICR tendrá que adaptar su estrategia de seguridad económica?
En principio, no. La principal preocupación del CICR es determinar con precisión dónde está el problema en la cadena alimentaria y luego detener la espiral y reforzar al mismo tiempo la economía familiar. Por ejemplo, si hay alimentos disponibles pero a un precio demasiado alto, quizás sea preferible entregar dinero en efectivo o cupones para comprar alimentos que distribuir ayuda alimentaria. Ese tipo de información también nos permite decidir si actuaremos a nivel del pequeño productor (abastecimiento) o del consumidor (demanda).

En líneas generales, ¿cuáles son las consecuencias para el Movimiento?
En los países donde impera la crisis, las personas que trabajan para las Sociedades Nacionales, el CICR o la Federación Internacional en cada país se ven, o se verán, afectadas como consumidores. Con frecuencia, los más vulnerables son los voluntarios de las Sociedades Nacionales. En lo que respecta a la respuesta, probablemente las organizaciones humanitarias recurrirán más a las Sociedades Nacionales para atender las necesidades inmediatas generadas por la crisis alimentaria. El CICR y la Federación Internacional están manteniendo un diálogo del que podría surgir una estrategia general del Movimiento en el futuro próximo.

Entrevista por Jean-François Berger.


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