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El desempleo es un duro golpe para uno de los países
más ricos del mundo, pero Islandia tampoco se ha salvado
del caos financiero que se ha producido en el mundo.
“Nos estamos preparando para servir a personas que
nunca antes habían solicitado ayuda a la Cruz Roja”,
dice Helga G. Halldorsdottir, directora de Islandesa. “También
estamos viendo la posibilidad de reclutar a nuevos voluntarios,
para responder a las nuevas necesidades y también
como una forma de que la gente siga contribuyendo con la
sociedad a pesar de encontrarse sin trabajo.”
Tras años de pleno empleo, crecimiento y riqueza,
las tasas de desempleo en este país del Atlántico
norte, que tiene sólo 320.000 habitantes, se dispararon
hasta alcanzar el 500% en apenas cuatro meses. Se prevé que
a fines de 2009 uno de cada diez habitantes esté sin
empleo. Las empresas han reducido las horas de trabajo y
muchos empleados han sufrido fuertes recortes en sus salarios.
La corona islandesa se desvalorizó en forma espectacular
y la inflación alcanzó un inusitado 20% a principios
de 2009, lo que para mucha gente que tenía hipotecas
en moneda extranjera sobre su vivienda ha significado un
verdadero desastre.
Islandia, una nación considerada una de las más
ricas del mundo, ha quedado tambaleando a raíz de
la crisis financiera a comienzos de 2009.
La Cruz Roja y su nuevo papel
La Cruz Roja Islandesa ha tenido que adaptarse a la nueva
situación. En octubre de 2008, intensificó sus
programas psicosociales a fin de proporcionar apoyo a las
personas que sufrían a causa del descalabro económico.
“La experiencia de nuestras Sociedades
Nacionales nórdicas hermanas que sufrieron una grave
crisis financiera a comienzos de los años noventa
muestra que es primordial atender las necesidades psicológicas
de la gente lo antes posible”, asegura Kristjan Sturluson,
secretario general de la Cruz Roja Islandesa, que es psicólogo. “La
Cruz Roja Islandesa brinda apoyo psicológico tras
un trauma causado por un desastre natural, y estimamos que
ahora es igualmente necesario, a pesar de ser una crisis
provocada por el hombre”.
Sturluson señala que la mayoría de las personas
atraviesan por una emoción muy similar cuando se ven
afectadas por un trauma. Pero a diferencia de los desastres
repentinos, la crisis en Islandia se prolongó durante
meses, provocando en la gente confusión y rabia, tratando
desesperadamente de salir del paso en una sociedad totalmente
trastornada.
“Notamos que la gente va saliendo de su incredulidad
y están indignados. Cada hogar en Islandia se ha visto
de alguna manera perjudicado por la crisis y muchas personas
tienen dificultades para llegar a fin de mes”, afirma
Sturluson.
El plan de la Cruz Roja Islandesa para los primeros seis
meses de 2009 es instaurar un centro para atender al público,
donde la gente pueda reunirse, compartir el almuerzo, asistir
a talleres y solicitar apoyo individual a los colaboradores
del equipo psicosocial de la Cruz Roja. La necesidad es evidente,
lo que fue confirmado por el aumento del 40% en las llamadas
telefónicas a la línea de urgencia de la Cruz
Roja después de octubre, de las cuales la mayoría
estaba relacionada con el cambio de situación de la
gente a raíz de la crisis.
“A la gente le gusta poder llamar a un servicio totalmente
confidencial”, explica Sturluson. “Nos parece
que esto también es cierto para el apoyo psicológico
directo y por eso es importante que la Cruz Roja pueda asegurar
el anonimato a quienes solicitan ayuda.”
Cambio de paisaje
La Cruz Roja también reforzó el apoyo individual,
como la distribución de ropa y alimentos, y colaboró con
instituciones nacionales de bienestar social para responder
a la crisis. La Sociedad Nacional está preparada para
seguir aumentando su asistencia en
los meses venideros.
“Se necesitará sin duda mucho más ayuda
en los próximos meses pues la crisis seguirá causando
estragos en la población”, advierte Halldorsdottir.
El Gobierno de Islandia reaccionó rápidamente
por recomendación de la Cruz Roja para que se incluyera
una cláusula en las nuevas leyes laborales aprobadas
en enero, mediante la cual las personas que solicitaban subsidios
de desempleo a través de la agencia nacional de desempleo
pudieran incorporarse como voluntarios a la Cruz Roja mientras
buscaba un empleo.
El cambio en el paisaje financiero también afectó al
trabajo internacional de la Cruz Roja Islandesa. La grave
deflación de la corona dificultó en gran medida
la continuación de las actividades de la Sociedad
Nacional en el mundo. El presupuesto internacional del año
pasado cifrado en 350 millones de coronas islandesas produjo
un rendimiento de 5,7 millones de dólares de los Estados
Unidos a comienzos de 2008 y, un año después,
la misma cantidad dio solamente un total de 3,1 millones
de dólares.
No obstante, la Cruz Roja Islandesa se las ingenió para
cumplir todos sus acuerdos suscritos a largo plazo con sus
principales asociados en África y Oriente Medio, mediante
la reorganización de los planes y presupuestos. En
un ejemplo de solidaridad nórdica, las Sociedades
Nacionales noruega, sueca, finlandesa y danesa se comprometieron
a ayudar a la Cruz Roja Islandesa a cumplir sus obligaciones
internacionales.
| Solveig
Olafsdottir
Directora de comunicaciones de la Cruz Roja Islandesa.
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Protesta contra el gobierno en Reykjavik, capitalde
Islandia.
©REUTERS / Ints Kalnins, CORTESÍA DE www.alertnet.org

Un hombre saca dinero de un cajero automático
fuera del Banco Kaupthing en Islandia. El
valor de la corona cayó en picada dejando en la
ruina a miles de personas.
©OLIVIER MORIN / AFP PHOTO
ourworld-yourmove.org

Isabella Theodorsdottir
Isabella Theodorsdottir, de 30 años, perdió su
trabajo en una clínica dental en octubre de 2008
debido a la crisis económica. En un momento había
deseado convertirse en voluntaria de la Cruz Roja y cuando
se encontró de repente sin empleo, decidió que
era el momento de hacerlo. Hoy se ocupa de una joven
discapacitada. “Soy muy sociable y necesito estar
rodeada de gente, por lo tanto, es en provecho propio
también.”
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La
crisis afecta a todos
Incluso antes de que ocurriera la crisis, muchos países ya afrontaban
problemas alimentarios y de combustible, lo que sumió a entre 130 y 155
millones de personas en una situación de extrema pobreza, según
estimaciones del Banco Mundial. Ahora:
• muchos países en desarrollo afrontan políticas de crédito
más estrictas y tasas de interés más
elevadas;
• el crecimiento del producto interno bruto en 2009 en los países
en desarrollo descenderá, según las previsiones,
al 4,5% del 7,9% en 2007;
• se prevé que las remesas que mandan los trabajadores a sus países
de origen desciendan;
• la inversión extranjera y el crédito a corto plazo se
han reducido;
• las exportaciones de los países en desarrollo han caído;
se ha retirado grandes cantidades de capital (fuente: www.worldbank.org);
• el desempleo podría aumentar en 20 millones de personas;
• el número de trabajadores pobres que viven con menos de un dólar
diario podría incrementarse en 40 millones y el de aquellos que viven
con 2 dólares diarios podría llegar a más
de 100 millones (fuente: www.ilo.org).
Nuestra respuesta
Los miembros del Movimiento Internacional de la Cruz Roja
y de la Media Luna compartimos la preocupación por
las consecuencias humanitarias de la crisis mundial.
• Los desastres naturales, los conflictos y la crisis económica
mundial han dejado a las personas más vulnerables del mundo más
expuestas que nunca. Estamos muy preocupados por el hecho de que los más
pobres de entre los pobres serán los que paguen el precio más
alto de la actual crisis financiera.
• Seguimos de cerca las repercusiones de la crisis en los medios de subsistencia,
los ahorros, las pensiones, el desempleo, los precios de los alimentos, etc.
• Tal vez tengamos que aumentar la asistencia humanitaria a causa de la
pobreza creciente, pagar más por la ayuda alimentaria para dar de comer
a los que sufren hambre y pedir más dinero a los donantes. |