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Alerta por la gripe H1N1

 

La complacencia es uno de los principales obstáculos para frenar la propagación de la pandemia.

 

‘‘Junto con un holocausto nuclear, una grave pandemia de gripe es el único fenómeno que podría afectar a toda la humanidad”, dice Tamman Aloudat, responsable superior de salud en situaciones de emergencia de la Federación Internacional.

Doctor en medicina, Aloudat no es dado a las hipérboles, pero como miembro principal del grupo de trabajo de la Federación Internacional que coordina la respuesta del Movimiento a la gripe A (H1N1) entiende lo fácil que es para el virus expandirse en el mundo globalizado de hoy. En 1918, observa, la pandemia de gripe española, causada por una forma de la cepa del H1N1, mató a 50 millones de personas e infectó hasta el 40 por ciento de la población mundial.

“En aquella época no había navegación aérea, pero los registros muestran que había comunidades remotas en África que estaban infectadas. Por tanto, hoy el virus puede propagarse con mucha más rapidez y extensión,” afirma.

El virus de la gripe muta con rapidez y constantemente están apareciendo nuevas cepas. Desde 1918 ha habido tres pandemias mortales de gripe, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió como transmisión generalizada del virus en al menos dos zonas importantes del mundo.

La última pandemia, que la OMS anunció en junio de 2009 en respuesta a la aparición de una nueva cepa de H1N1 en México, fue la primera en 41 años.

Pero mientras que la nueva cepa –una mezcla de material genético aviar, porcino y humano- tomó al mundo por sorpresa, los expertos en gripe hacía años que se estaban preparando para una pandemia.

Desde diciembre de 2007, la Federación Internacional, junto con las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales (ONG), trabaja con los gobiernos de todo el mundo sobre planes de respuesta y preparación para transmitírselos a las comunidades en el momento en que golpee una pandemia.

“En la Federación Internacional, nuestra experiencia en la difusión de mensajes de salud pública y la capacitación de las comunidades afectadas por la epidemia de gripe aviar en 2005 nos ayudó a prepararnos para la H1N1”, dice Robert Kaufman, jefe de la Unidad de Gripe de la Federación Internacional. Advierte que la H1N1, que se propaga entre los humanos y para la cual pocas personas tienen inmunidad, es una enfermedad mucho más preocupante.

El modelo mexicano

En abril, no bien se anunciaron los primeros casos de H1N1 en México, la Cruz Roja Mexicana inició una campaña pública de información en la que distribuyó 2,2 millones de folletos y 200.000 carteles y suministró más de 100.000 mascarillas.

“La gente se tomó muy en serio la amenaza y estaba agradecida por todo lo que podíamos darle”, dice Isaac Oxenhaut, jefe de la operación de socorro de la Cruz Roja Mexicana. “Nadie se quejó por el toque de queda o el cierre de los restaurantes, bares y parques y hubo realmente un gran sentido de la solidaridad. Durante los dos meses del período más álgido de la infección, el número de voluntarios se duplicó, pasando de 12.000 a 25.000.”

México soportó lo peor de la crisis en un momento en que se sabía poco sobre la nueva cepa de H1N1. En julio de 2009, los laboratorios confirmaron que en México se habían reportado más de 10.000 casos y 119 muertes. Pero la propagación estaba perdiendo velocidad y lo peor parecía haber pasado, al menos durante la primera ola de la infección.

“Lo que vimos en México”, dice Aloudat, “fue que la gente tomó muy en serio los mensajes referentes a evitar las grandes concentraciones de personas, lavarse las manos y taparse la nariz al estornudar. Esto verdaderamente ayudó a contener la propagación de la enfermedad y subraya la importancia del papel desempeñado por las Sociedades Nacionales para hacer entender los mensajes eficaces que cambian el comportamiento de la gente.”

México dio al mundo una alerta temprana. Entre abril y julio, el virus se propagó a más de 100 países, matando a 429 personas e infectando a más de 130.000. En julio, 130 de 186 Sociedades Nacionales respondieron a la pandemia aconsejando a los gobiernos, divulgando mensajes de salud pública, transportando pacientes a los hospitales, reforzando los bancos de sangre y coordinando con organizaciones asociadas de la sociedad civil.

En Italia, por ejemplo, se instalaron en aeropuertos y puertos marítimos equipos de voluntarios que distribuían información y ayudaban al Ministerio de Salud a examinar a los pasajeros en el lugar.

“Al principio las personas estaban desconcertadas más que interesadas pero cuando entendieron los riesgos empezaron a escuchar y seguir nuestros consejos,” dice Ulrico Angeloni, jefe del grupo de trabajo sobre la Gripe H1N1 de la Cruz Roja Italiana.


El voluntario de la Cruz Roja Mexicana, Erasmo Martínez Distribuye mascarillas de protección en Ciudad de México.
©JOSE MANUEL JIMÉNEZ / FEDERACIÓN INTERNACIONAL

 

 


El informe “La brecha epidémica”
(izquierda) está disponible en: www.ifrc.org

 

 


¿Qué es la nueva gripe?

¿Qué es? Es una nueva versión del virus H1N1 que causó la pandemia de gripe en 1918.
¿Cuáles son los síntomas? Los síntomas iniciales son similares a los de la gripe estacional como fiebre, dolor en el cuerpo, dolor de cabeza, resfrío nasal, dolor de garganta y tos y, ocasionalmente, vómitos y diarrea.
¿Quiénes son los más vulnerables? Los jóvenes, en especial los menores de 25 años y las personas con enfermedades crónicas como diabetes, asma y obesidad.
¿Qué puede hacer usted para protegerse? Una buena higiene personal (como lavarse las manos con frecuencia), taparse la nariz al estornudar, evitar las grandes concentraciones de personas y quedarse en casa si se enferma.

 

 

 

 

 

 

 

 

Una nueva campaña recuerda a cada uno los gestos sencillos
que permiten proteger su salud y la de los de más.

Prepararse para la eventualidad

Hacer que la población comprenda el riesgo sin que cunda el pánico es un delicado acto de equilibrio.

Hacia mediados de 2009, la primera ola de la infección se había moderado; la mayoría de los pacientes mostraban síntomas leves y la mayor parte de las infecciones graves o fatales se producían en personas que ya padecían problemas crónicos de salud. Pero los expertos observaban lo que pasaba durante los meses de invierno en el hemisferio sur y si el virus mutaba en algo más mortal.

En septiembre, la Federación Internacional lanzó la campaña “Tu mejor defensa eres tú” para promover cinco medidas sencillas que todos deberían tomar: lávate las manos; tápate la boca; mantente a distancia; aísla a los enfermos y tira tus desperdicios.

Aloudat dice que en muchos países la gripe H1N1 es un riesgo más potencial que real. “Sabemos que es probable que sea una de las peores crisis de los últimos 100 años pero también puede no serlo.”

Es este aspecto incierto de la pandemia lo que pone a prueba a la Cruz Roja y la Media Luna Roja. “Los gobiernos no responden bien, los medios de información llegan a aburrirse y el público no toma el riesgo con la seriedad debida a menos que lo experimente por sí mismo”, dice Aloudat y agrega que todo esto conduce a una cultura de la complacencia y la indiferencia.

Esperar lo inesperado

La falta de certeza sobre la gravedad de la pandemia también está resultando un dolor de cabeza para los equipos de respuesta de emergencia de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. En el Reino Unido la H1N1 no tiene aún el grado de una pandemia y la directora de operaciones de la Cruz Roja Británica, Margaret Lally, dice que el desafío es ser lo bastante flexible y estar así preparado para lo inesperado y tener planes para diversas situaciones.

“Podríamos pensar en un 25 o un 50% de la población infectada moderadamente o, si el virus muta, gravemente. Todo lo que sabemos es que el virus avanza lenta e incesantemente hacia nosotros este invierno”, señala.

La Federación Internacional colabora con ONG y con la comunidad empresarial trazando planes de contingencia en la eventualidad de que se interrumpan los servicios esenciales como la atención médica, las telecomunicaciones y el suministro de agua y energía eléctrica debido a la enfermedad. Se calcula que México perdió 0,5% de su producto interno bruto durante los pocos días que la capital estuvo cerrada.

Un riesgo para el mundo en desarrollo

Incluso una pandemia moderada podría significar un desastre en los países en desarrollo, donde los sistemas de salud ya soportan considerablemente el peso de las enfermedades, la pobreza y los desastres naturales.

“Es fundamental que esos países inviertan en medidas preventivas como campañas de información pública porque es posible que los medicamentos antivirales o las futuras vacunas no lleguen hasta ellos a tiempo y en la cantidad necesaria”, advierte Kaufman. Enfrentados a una multitud de problemas sanitarios, muchos gobiernos no tienen el tiempo o los recursos para atender a un problema cuya gravedad aún se desconoce debido a la debilidad de los sistemas de vigilancia.

En mayo, la Federación Internacional hizo un llamamiento inicial por 4,4 millones de dólares a fin de mejorar la capacidad de las Sociedades Nacionales para responder a la gripe H1N1. Pero se consiguió solo el 3% de los fondos, lo que, a juicio de Jean-Luc Martinage, portavoz de la Federación Internacional, refleja que los donantes prefieren financiar sus propios programas nacionales de preparación y se muestran reacios a invertir en los del mundo en desarrollo.

Es un modo de ver que defrauda a Aloudat. “La H1N1 no se detiene en las fronteras nacionales”, afirma. “Es una amenaza mundial, pero aún no vemos una acción de tal escala.”

Claire Doole
Periodista independiente radicada en Ginebra.

 

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