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Los héroes de Haití

 

Incluso ante la devastación y las ingentes pérdidas de vidas humanas, la Cruz Roja de Haití actuó con excepcional dignidad, aplomo y profesionalismo.

EN PIÉTONVILLE, un pequeño barrio situado en el este de Puerto Príncipe, cientos de sobrevivientes en estado de choque y aturdidos, muchos de ellos heridos, se juntan en la plaza de St. Pierre. [Algunos se salvaron con raspaduras y arañazos mientras que otros salieron con cortes profundos, heridas abiertas en la cabeza, huesos aplastados y fracturas en brazos y piernas.]

Enfrente, en un garaje ubicado debajo de la alcaldía, los voluntarios de la Cruz Roja de Haití improvisaron un puesto de primeros auxilios. A pesar de lo exiguo del espacio, pues los vehículos ocupaban la mayor parte del garaje, el flujo de gente no cesó y se pudo tratar heridas y fracturas.

“No es el mejor lugar”, afirmó Rita Aristide, voluntaria veterana de la Cruz Roja que ya pasó por la prueba de los huracanes, “pero por lo menos la gente tiene adonde ir y podemos atenderla.”

Hoy miles de personas como Rita son el elemento central de la respuesta del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. La Cruz Roja de Haití posee una amplia experiencia en catástrofes. Los huracanes de 2007, Dean y Noel, y los de 2008, Fay, Gustav, Hanna eIke, permitieron al personal y los voluntarios adquirir una gran experiencia en la manera de prestar asistencia vital en circunstancias espantosas. Sólo el año pasado, la Sociedad Nacional haitiana impartió cursos de formación en primeros auxilios a unos 8.000 voluntarios.

Víctimas y voluntarios

Gracias a esta experiencia los voluntarios de la Cruz Roja de Haití pudieron responder de manera tan rápida, incluso después de sufrir dolorosas pérdidas humanas. “En un comienzo, simplemente no podía aceptar lo que estaba sucediendo”, aseguró Cariolain, voluntaria de la Cruz Roja de 31 años que trabaja en un puesto de primeros auxilios en un campamento improvisado en un estadio de fútbol. “Gracias a mi trabajo como voluntaria logré seguir adelante.”

En los días siguientes después del desastre, los voluntarios de la Cruz Roja de Haití no sólo siguieron adelante, sino que estaban en primera línea empeñados en la labor de socorro, colaborando con las organizaciones humanitarias internacionales y tendiendo una mano a los demás aun cuando habían perdido a sus propios colegas, amigos y familiares. Entre tanto, muchas de las instalaciones que se utilizaban para almacenar los suministros –sangre, medicamentos, alimentos, equipos de comunicación– quedaron destruidas.

Antes del terremoto, la Cruz Roja de Haití tenía alrededor de 2.500 voluntarios en Puerto Príncipe y unos 10.000 en todo el país. Hoy, muchos voluntarios, así como colaboradores remunerados han desaparecido y se supone que están muertos.

“Los voluntarios también han sufrido pérdidas atroces”, dijo Tadateru Konoé¸ presidente de la Federación Internacional, durante una visita que realizó a Haití el pasado 20 de enero. “Están conmocionados y apenados”. Y sin embargo, han dado prioridad a su deseo de ayudar al prójimo. Son auténticos héroes humanitarios y su abnegación es para nosotros a la vez una fuente de orgullo y una lección de humildad.”

El compromiso de los voluntarios de la Cruz Roja de Haití y el respeto que se han ganado en las comunidades vulnerables también significó que ellos y otros delegados del Movimiento fueran capaces de prestar ayuda rápidamente en los lugares adonde muchas organizaciones humanitarias no podían o no querían llegar, por ejemplo los campamentos improvisados en Bel Air, uno de los barrios de tugurios más violentos de Puerto Príncipe, o Belekou, el barrio más pobre de Cité Soleil.

Fue una de las razones por las cuales las distribuciones de la Cruz Roja se han llevado a cabo en general con calma y orden. “No utilizamos alambradas ni seguridad armada”, señaló uno de los jefes de equipo de la Federación Internacional. “Confiamos en nuestro emblema y en la buena voluntad que demuestran los habitantes para con la Cruz Roja de Haití.”

Actualmente la Sociedad Nacional sigue trabajando concertadamente con los demás colegas de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de todo el mundo, realizando evaluaciones, comprobando las necesidades, distribuyendo socorros, prestando atención médica, ofreciendo apoyo psicológico e instalando sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento tanto dentro como alrededor de Puerto Príncipe.

Viene al caso citar un ejemplo: la alianza que se creó con los residentes desplazados para instalar un sistema temporal de distribución de agua en su campamento, conocido localmente como Terrain Acra. Tras consultar a los residentes, la Cruz Roja instaló un tanque de agua flexible que permite suministrar 15 litros de agua diarios por persona para 2.000 personas. “El agua es vital”, aseguró un residente de St. Hélène Fleurival. “Estamos esperando hace mucho tiempo alimentos y podemos estar sin ellos, pero necesitamos agua. Ahora tenemos agua para beber, gracias a Dios.”

Por otra parte, muchas de las delegaciones permanentes de la Cruz Roja también expresaron su admiración por los colegas haitianos. “Tenemos una enorme deuda de gratitud con nuestros colaboradores haitianos”, dijo el jefe de la delegación del CICR en Haití, –Riccardo Conti. A pesar de la indecible incertidumbre y de las terribles pérdidas que vivieron, continuaron acudiendo al trabajo y llevando a cabo su labor de asistencia.”

Los más afortunados

En el ámbito del Movimiento, los delegados califican de héroes a sus colegas haitianos y relatan historias de los voluntarios como la de las enfermeras Michelle Yvétia y Emmanuella Michel, que mostraron una gran empatía con los heridos mientras se afanaban en curar sus heridas. O la de Guetson Lamour, administrador y gestor de logística, que veló por la correcta distribución de toda la ayuda.

Pero muchos de esos voluntarios se apresuran en calificarse de afortunados al tener ahora el privilegio de ayudar a los demás. Un técnico en informática, voluntario de la Cruz Roja, Pluviose Louken, ha estado prestando servicios voluntarios para la Cruz Roja durante sus momentos libres. Desde que ocurrió el terremoto, no ha cesado de ocuparse de los miles de sobrevivientes heridos en Canapé Vert.

“No tengo dónde ir, así que vine acá”, dijo. “Mi casa quedó destruida, felizmente mi familia está bien. Tengo algunos primos que resultaron heridos pero nada grave. Aquí puedo ayudar a los que no han tenido la misma suerte que yo.”

Colaboraron en este informe Paul Conneally/Federación Internacional, Simon Schorno/CICR, Alex Wynter/Federación Internacional y Gennike
Mayers/Federación Internacional.


Miembros de la Cruz Roja de Haití trasladan a un superviviente al puesto deprimeros auxilios en La Primature, Puerto Príncipe.
©
Marko Kokic/CICR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“No utilizamos alambradas ni protección armada. Confiamos en nuestro emblema y en la buena voluntad que tiene la gente para con la Cruz Roja de Haití.”
– Jefe de equipo
de la Federación Internacional

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Un colaborador de la Cruz Roja de Haití dispensa primeros auxilios a un muchacho con heridas en la cabeza.
©Talia Frenkel/Cruz Roja Americana

 

 

 



 

 

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