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Hablar en favor
de la humanidad

 

Una voz en favor de las personas vulnerables en los pasillos del poder, la diplomacia humanitaria del Movimiento va desde la intervención rápida en situaciones de emergencia hasta el apoyo a las soluciones de largo plazo y los valores humanitarios.
Los esfuerzos que despliega el Movimiento en la Unión Africana son un ejemplo.

Cuando en la primavera pasada los disturbios desembocaron en una guerra civil en Libia, el CICR desplegó rápidamente equipos médicos y envió socorros al este del país, donde podían tener acceso.
Codo a codo con los médicos locales y los voluntarios de la Media Luna Roja Libia en los hospitales de Bengasi, los equipos quirúrgicos del CICR con sus batas de color azul claro y mascarillas quirúrgicas blancas se pusieron manos a la obra haciendo el triaje, eliminando metrallas y atendiendo a los heridos.

Al mismo tiempo, otro tipo de acción humanitaria menos conocida había cobrado más impulso. A unos 1.000 kilómetros al sureste, en la sede de la Unión Africana (UA) en Addis Abeba (Etiopía), un equipo de delegados del CICR había estado trabajando en un frente diferente, manteniendo conversaciones urgentes con todas las partes en el conflicto para obtener un acceso seguro a las zonas que seguían sin tener asistencia sanitaria exterior ni otro tipo de ayuda humanitaria.

A pesar de que la vida de miles de personas atrapadas en la escalada del conflicto estaba en juego, el acceso a la atención de salud u otro tipo de ayuda era limitado. Vicente Ochilet, jefe adjunto de la delegación del CICR ante la Unión Africana, recuerda la espera paciente afuera de una reunión celebrada en marzo entre la UA y representantes de la administración de Gaddafi.

“Esperamos todo el día en los pasillos de la UA para hablar con uno de los representantes de Gaddafi y asegurarnos de que el CICR pudiera extender sus actividades a las zonas controladas por las tropas de Gaddafi”, dice.

“Fue tan sólo una de las muchas gestiones diplomáticas que hizo el CICR a nivel internacional para obtener un mayor acceso a la zona de conflicto y asegurar la protección a la asistencia de salud y los trabajadores humanitarios”. En la UA, la calidad de observador permanente le permite al CICR en las situaciones de emergencia comunicarse con las personas responsables de tomar decisiones.

Pero incluso así no es fácil conseguir una audiencia o los resultados que uno espera. “La diplomacia humanitaria exige mucha paciencia”, precisa Ochilet.

La diplomacia humanitaria en los hechos
Este es un ejemplo de diplomacia humanitaria durante una emergencia de rápida evolución. Este año los representantes diplomáticos del Movimiento realizaron los mismos esfuerzos en la UA — y en otras partes— cuando la agitación política se extendió por gran parte del Norte de África y el Medio Oriente, cuando la violencia desatada en Côte d’Ivoire provocó el desplazamiento masivo de personas hacia Liberia y cuando la crisis en curso en el Cuerno de África se convirtió en una compleja emergencia regional.


Tras desencadenarse los combates en Libia, el CICR habló con todas las partes involucradas para obtener acceso a las zonas de conflicto y velar por la protección de los trabajadores de la salud. En la foto, una ambulancia pasando frente a unos combatientes rebeldes en Ajdabiya, Libia, abril de 2011. Fotografía: ©REUTERS/Esam al-Fetori, cortesía de www.alertnet.org

 

 

 

 

 

 

 

“Cuando alguien aporta
pruebas el efecto es
diferente y más útil”.

Jean Ping
, presidente
de la Comisión de la
Unión Africana

En todos los casos, los actores del Movimiento tienen que estar en dos frentes: el público y el privado abogando por una respuesta contundente a las necesidades urgentes y, al mismo tiempo, promoviendo la aplicación de soluciones a largo plazo y la observancia del derecho internacional humanitario (DIH) y de los acuerdos regionales que protegen a los desplazados.

Afortunadamente, comienza a establecerse una base jurídica más sólida para la protección de las personas desplazadas en África. En 2009, la Unión Africana (con la ayuda del CICR) aprobó la Convención de la Unión Africana para la protección y asistencia a los desplazados internos en África, conocida también como la Convención de Kampala. Fue el primer tratado internacional sobre el tema. Sus importantes disposiciones relativas al respeto del DIH son vinculantes tanto para los actores estatales como para los no estales.

Desde un principio la delegación del CICR en Addis Abeba se ha ocupado del desarrollo de los asuntos relacionados con el DIH. Pero aún queda mucho por hacer. Se trata ahora de ayudar a la UA para que promueva y lleve a la práctica la Convención. A nivel de las comunidades económicas regionales africanas y los Estados miembros, el CICR se mantiene a disposición para ayudar en la ratificación, la incorporación progresiva a nivel interno y la entrada en vigor de la Convención.

“Este es un esfuerzo único y procede de los propios países”, dice Catherine Gendre, jefa de la delegación del CICR ante la UA. Para este tipo de diplomacia también se requiere paciencia, incluso después de que los actores hayan concertado el marco básico. Por ejemplo, “el acuerdo histórico de 2009 aún no ha beneficiado a los desplazados internos”, ya que siempre lleva tiempo el proceso de firma y ratificación de los instrumentos aprobados”. Hasta ahora sólo se ha obtenido cerca de la mitad de las 15 firmas necesarias para la entrada en vigor de la Convención.

Las dos caras de la acción humanitaria

El término “diplomacia humanitaria” se ha acuñado hace muy poco tiempo en la terminología de las organizaciones humanitarias internacionales, pero la idea, desde luego, no es nueva. Podría decirse que se plasmó apenas Henry Dunant regresó de Solferino (Italia) en 1859 y, horrorizado por las secuelas de la guerra, tuvo la inspiración de fundar lo que hoy es el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Dunant, armado de lo que en cierto sentido fue el primer informe del Movimiento —su libro Recuerdo de Solferino—pidió con incansable insistencia a amigos, reyes, generales, primeros ministros y empresarios que le ayudaran a establecer un marco para crear un movimiento de voluntarios y un sistema de códigos destinados a proteger a los civiles y los heridos durante la batalla.

“Desde un principio, la Cruz Roja y la Media Luna Roja se han dedicado a la diplomacia humanitaria”, señala Stephen Omollo, diplomático humanitario de la Federación Internacional en África. “Se trata básicamente de persuadir a los encargados de tomar decisiones para que actúen en todo momento a fin de aliviar el sufrimiento humano”.

Hoy, 152 años después de Solferino, los problemas que enfrentamos son más complejos, los métodos de persuasión más diversos y los mensajes que transmitimos se basan en un cuerpo de leyes relativas al derecho humanitario que para Dunant eran solo un sueño. Sin embargo, el mensaje fundamental es el mismo: proteger a las personas vulnerables, asistir a los más necesitados, respetar las normas de la guerra.

“La diplomacia humanitaria del CICR consiste en concienciar sobre la situación de las víctimas de los conflictos armados y la necesidad de que todas las partes que participan en las hostilidades respeten el derecho internacional humanitario”, explica Vicente Ochilet, jefe adjunto de la delegación del CICR ante la Unión Africana, con sede en Addis Abeba (Etiopía).

Este año, la diplomacia humanitaria adquiere un carácter de urgencia particular ya que el Movimiento celebra sus reuniones estatutarias: el Consejo de Delegados, la Asamblea General de la Federación Internacional y, por último, la XXXI Conferencia Internacional, el “órgano deliberativo supremo del Movimiento”, y tiene una oportunidad única para consultar a los Estados Partes en los Convenios de Ginebra.

Entre los temas esenciales que se abordarán cabe mencionar: el fortalecimiento del derecho internacional humanitario, el mejoramiento de las leyes que afectan a la respuesta internacional en casos de desastre, la protección de los trabajadores de la salud durante los conflictos, el establecimiento de la igualdad de acceso a los servicios de salud, el apoyo a las acciones humanitarias locales y el fomento de la no violencia.

Enfrentado a tantos desafíos, desde el cambio climático hasta las nuevas tecnologías de armas, pasando por el aumento de los grupos armados no estatales, el Movimiento tendrá que utilizar todas sus aptitudes para solucionar estos problemas y mantener vivos en el siglo XXI los valores humanitarios fundamentales, promovidos por Dunant y sus seguidores.

 

Un paso decisivo
Establecida hace casi 20 años, la delegación del CICR ante la UA fue creada con el fin de asesorar al bloque en las cuestiones humanitarias basándose tanto en el derecho internacional humanitario como en las pruebas recogidas sobre el terreno por sus colaboradores. También participa en otras actividades, como el trabajo con grupos de expertos en la protección de las mujeres y los niños afectados por conflictos armados. El año pasado, contribuyó a un simposio internacional sobre un proyecto de directrices relativas a la protección de los civiles durante las operaciones de mantenimiento de la paz.

La delegación también puede plantear cuestiones humanitarias el al Consejo de Paz y Seguridad y discutirlas con éste durante las reuniones mensuales y, a través de un experto jurídico adscrito al Departamento de Paz y Seguridad, ayudar a la Comisión de la UA a integrar el DIH en sus políticas y actividades.

Para El Ghassim Wane, director del poderoso Consejo antes citado, un paso decisivo en el acuerdo fue el esfuerzo coordinado que realizó la Unión Africana en 1995  para prohibir el uso de todas las minas terrestres. “Acordamos organizar tres talleres, tras lo cual la organización tomó la decisión de hacer un llamamiento para una prohibición total de todas las minas terrestres”, dice. “Fue muy útil el trabajo con el CICR, la combinación de su experiencia y conocimiento en materia de minas terrestres con nuestra capacidad de reunir a los Estados miembros. Desde entonces hemos seguido trabajando juntos en una serie de cuestiones, especialmente en el área del derecho humanitario”.

Fondos insuficientes
La Federación Internacional y las Sociedades Nacionales también colaboran estrechamente con las principales instituciones y los encargados de tomar decisiones en la Unión Africana. Este año, la Federación Internacional estableció una presencia permanente en la capital de Etiopía después de pasar su actividad continental de diplomacia humanitaria de Johannesburgo (Sudáfrica) a los pasillos de la Unión Africana.

“Para que las cosas cambien tengo que participar al más alto nivel”, explica Stephen Omollo, principal representante de la diplomacia humanitaria en África de la Federación Internacional. “Si la sociedad civil no está a la vanguardia en estos temas, no se toman medidas. Es por eso que estamos tratando de influir al más alto nivel posible”.

El verano pasado, las delegaciones de Addis Abeba enfrentaron otra prueba humanitaria: el grave y difícil conflicto de Libia. Mientras la sequía y el conflicto llevaban a miles de personas procedentes de Somalia a huir a los países vecinos, y las condiciones de aridez agravaban la inseguridad alimentaria en toda la región, los representantes de los 54 Estados miembros de la Unión Africana se reunieron para buscar una solución en favor de los cerca de 12,4 millones de personas del Cuerno de África que requerían asistencia de emergencia.

Los medios de comunicación resaltaron la escasa participación de jefes de Estados y lo insuficiente de los fondos (51 millones de dólares) donados por los gobiernos africanos. Para el Movimiento, la crisis del Cuerno de África es un desafío diplomático singular: una emergencia compleja y olvidada que muchos habían previsto, pero que provocó una respuesta internacional poco entusiasta entre los donantes y los medios.

Ante la escasa respuesta a los llamamientos de emergencia de la Federación Internacional (el llamamiento para responder a la sequía en Kenya ha obtenido hasta hoy sólo el 28% de los fondos solicitados), los esfuerzos de la UA coincidían con los de la Federación Internacional para pedir una respuesta más contundente y soluciones sostenibles a los ciclos de sequía, que podrían y deberían convertirse en un elemento esencial de la ayuda para el desarrollo (véase Crónica fotográfica, página 12).

Omollo se hizo eco de este mensaje mientras seguía trabajando entre bastidores en la UA para potenciarlo en cada reunión. En un ejemplo reciente, él y un colega mantuvieron una reunión con el presidente de Somalia, Sharif Sheikh Ahmed, en la cual plantearon la importancia del apoyo gubernamental a las operaciones de la Media Luna Roja Somalí y del doble enfoque del socorro y  el desarrollo.

Las Sociedades Nacionales también desempeñan un papel fundamental por lo que respecta a sensibilizar a la opinión pública, lo que a su vez puede incentivar medidas en la esfera pública y en la privada. Por ejemplo, la Cruz Roja de Kenya trabajó con empresas locales de telecomunicaciones para crear una campaña de donación por teléfonos celulares. Cuando este número va a la imprenta, se llevan recaudados más de 10 millones de dólares; esto constituye un modelo de recaudación de fondos para socorros de emergencia y para colaborar con la seguridad alimentaria a largo plazo, en el que las empresas y los ciudadanos tienen un papel que desempeñar.

La credibilidad local
Una de las ventajas de forjar vínculos estrechos con los organismos regionales es que las delegaciones diplomáticas están relativamente cerca, lo cual aumenta la credibilidad y permite trabajar basándose en pruebas.

“Nuestra diplomacia siempre se basa en la realidad […]”, dice Gendre. “Si tengo que informar al presidente del Consejo de Paz y Seguridad, trataré de obtener la mayor cantidad de información posible entre mis colegas en el terreno”.

El Presidente de la Comisión de la UA, Jean Ping, confirma que el embellecimiento y la exageración no son parte del modus operandi del CICR. “Cuando ves a alguien que aporta pruebas e información como hace el CICR, el impacto es diferente y más útil”, asegura.

A una organización como el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que cuenta con una gran reputación, la técnica de hablar sin estridencias le permite abordar temas espinosos en forma directa y eficaz: “El método de la diplomacia discreta no quiere decir que no podamos hablar sobre temas difíciles “, dice. “Podemos hacerlo, sin necesidad de amenazas.”

Poco ruido y muchas nueces
La diplomacia discreta tampoco quiere decir que el Movimiento sea opaco en todos sus esfuerzos diplomáticos. Por ejemplo, el CICR denuncia públicamente cuando hay violaciones del derecho internacional humanitario que se pasan por alto o cuando se le impide el acceso. El Movimiento también actúa de manera pública y transparente cuando emite un llamamiento de emergencia, aboga por una nueva legislación o se enfrenta a los dirigentes mundiales.

Sin embargo, la confidencialidad es una herramienta diplomática fundamental, particularmente para el CICR, que tiene el cometido de asesorar a los gobiernos en el cumplimiento del DIH. “La forma de trabajar del CICR es muy diferente de la de los demás en lo que a confidencialidad se refiere”, precisa Ochilet. “La confidencialidad abre muchas puertas al CICR. La gente es consciente de que tratamos de cambiar las cosas hablando directamente con los gobiernos, no yendo a la Voz de América o la CNN para revelar todo lo que hemos visto”.

En ciertas ocasiones la neutralidad del Movimiento en el ámbito político y su práctica de asesorar a los gobiernos de manera confidencial han sido objeto de críticas, ya que al no revelar información de interés público esencial se está colaborando con gobiernos malintencionados.

“Sí, a veces se nos critica, pero hay que explicar por qué lo hacemos de esta manera”, dice Gendre del CICR. “Para poder tener acceso a los detenidos, es imprescindible granjearse y mantener la confianza de los que los tienen detenidos. No se puede decepcionar esta confianza, de lo contrario no se tendrá acceso de nuevo.”

Jean Ping, integrante de la Comisión de la UA, concuerda con que en África, esta forma de diplomacia silenciosa es más eficaz que andar divulgando todo. El Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, dice, hace “menos ruido, pero tiene más efecto.”

William Davison
Periodista independiente establecido en Addis Abeba, Etiopía.

 


La protección de las personas desplazadas es una prioridad para la delegación del CICR ante la Unión Africana en Addis Abeba. Estas mujeres desplazadas por los combates y la hambruna en el sur de Somalia se dirigen a un centro nutricional del Gobierno.
Fotografía: ©REUTERS/Stuart Price, cortesía de www.alertnet.org

 

 

 

 

 

“Si la sociedad civil
no está a la
vanguardia en
estos temas, no
se toman medidas.
Es por eso que
estamos tratando
de influir al más alto
nivel posible”.

Stephen Omollo
,
jefe de la delegación
de la Federación
Internacional ante
la Unión Africana

 

 

 

 

 

 

 

 


En tiempo de conflicto, el trato que reciben los detenidos forma parte del cometido que desempeña la delegación del CICR en Addis Abeba para velar por el respeto de las normas del derecho internacional humanitario. En la foto, detenidos en una cárcel de Bengasi, Libia. Fotografía: ©REUTERS/ Suhaib Salem, cortesía de www.alertnet.org

 

 

 

 

 

 

 

 


Miles de personas han realizado el peligroso viaje desde las zonas más afectadas por la sequía, que están en su mayoría bajo el control de los rebeldes, hasta Mogadiscio. Un hombre desplazado lleva a su hijo, enfermo de cólera, a la sala de la pediatría del hospital Banadir de Mogadiscio. Fotografía: Fotografía: ©REUTERS/Alessandro Bianchi, cortesía de www.alertnet.org

 

 

 

 

 

 

 

 

“Si tengo que informar al presidente del Consejo de
Paz y Seguridad, trataré de obtener el máximo de información de mis colegas
sobre el terreno”

Catherine Gendre
,
jefa de la delegación
del CICR ante la Unión
Africana

 

 

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