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La yuca, un cultivo floreciente

 

La yuca es un cultivo resistente que soporta las temporadas de sequía.

David Muoka, de 62 años, se dejó convencer por los beneficios del cultivo de la yuca, un cultivo que cayó en desgracia entre los kenyanos después de que los británicos introdujeran el maíz en la década de 1950 junto con la idea de que el maíz representaba la “vida civilizada”.

"La yuca está en nuestra cultura, pero la gente empezó a verla como la planta del pobre y así la reemplazaron por el maíz", cuenta Muoka. "Pero hoy las cosechas de maíz son malas por la falta de lluvias, mientras que la yuca es un cultivo floreciente".

Como la Cruz Roja de Kenya va a ir aumentando sus programas de seguridad alimentaria en los próximos cuatro años, la yuca se considera ahora como un cultivo comercial clave. Los agricultores del distrito de Yatta en el sureste de Kenya, una de las áreas prioritarias para los proyectos de seguridad alimentaria de la Sociedad Nacional, dependen en gran medida de la agricultura de secano. Como consecuencia, los agricultores han tenido dificultades para hacer frente a los efectos del cambio climático y el distrito se beneficia desde hace mucho tiempo de la asistencia humanitaria.

Después de años de estar prestando ayuda alimentaria a la comunidad tras la pérdida continua de cosechas, la Cruz Roja de Kenya se asoció con el Instituto de Investigación Agrícola de Kenya (KARI), uno de los mayores centros de investigación en África, para ayudar a los agricultores a diversificar sus medios de subsistencia, dejando de lado cultivos que precisan mucha agua como el maíz y el frijol, y cultivar una nueva variedad de yuca resistente a la sequía.

"Es un proyecto de seguridad alimentaria en sintonía con el clima, en el que los agricultores se benefician directamente de la investigación científica recién salida del laboratorio", dice Joe Mbalu, coordinador de la filial de Machakos de la Cruz Roja de Kenya.

Pero el proyecto ha tenido sus dificultades. En 2010, algunos agricultores recibieron semillas certificadas por KARI. Sin embargo, como muchos no estaban seguros de cómo plantarlas, las semillas se secaron y fueron utilizadas como leña. Después de que en octubre de 2011 la Cruz Roja de Kenya se uniera al programa, la Sociedad Nacional inició una campaña de sensibilización para explicar los beneficios de la yuca para los agricultores.

En noviembre de 2011, alrededor de 3.400 agricultores recibieron 1.000 plántulas cada uno, a un precio subvencionado de 50 centavos (en lugar del precio normal de 10 chelines kenyanos) como resultado de un acuerdo con KARI y la compañía de biotecnología, Monsanto. En ese momento, el 40% de las semillas se perdió ya que se secó antes de que algunos de los agricultores pudieran plantarlas. Las lluvias que según lo previsto durarían un mes duraron sólo dos semanas.

"Incluso si no llueve antes de noviembre, los agricultores obtendrán una cosecha ya que la planta es resistente a los rigores del clima", dice Steven Nthuli, responsable del proyecto de plantación de yuca de la Cruz Roja de Kenya. "Luego podremos ampliar el proyecto a un máximo de 7.000 agricultores que recibirán semillas de los que ya plantan".

El cultivo del pobre

Aunque inicialmente los agricultores se mostraron escépticos sobre el crecimiento del "cultivo del pobre”, el proyecto se puso en marcha después de que se les ocurriera la idea de procesar la yuca. "La yuca es ahora como oro en polvo para nosotros", dice Muoka, quien se desempeña como presidente de un grupo de agricultores locales. "El cultivo tiene un gran potencial comercial no solo como harina para el pan y las gachas, sino que puede convertirse en almidón industrial y la cáscara puede procesarse y aprovecharse para la industria de la alimentación animal".

KARI también proporcionó a los cinco grupos de agricultores que participan en el proyecto máquinas para transformar la yuca en harina. Titus Kaluli, uno de los primeros agricultores que se pasó al negocio de la yuca, ya ha comenzado la molienda y espera ganar más de medio millón de chelines con su cosecha en 2012 cuando amplíe su parcela de dos a cinco acres.

"La yuca me permitirá tener un buen pasar", dice mientras saca otra yuca madura de la tierra. "Antes dependíamos del maíz y el frijol, pero la cosecha era tan insuficiente que teníamos muy poco para vender".

La filial de Machakos de la Cruz Roja ya está comprando harina de los agricultores para su nuevo negocio: la fabricación de pizzas. La pizza, junto con el pan, las galletas y los pasteles son algunos de los productos de valor agregado elaborados a partir de la yuca, así como el ugali y el chapati, alimentos básicos tradicionales.

Muoka, antiguo profesor y banquero, cree que la comunidad está "sentada en una mina de oro”. El mayor desafío será satisfacer la demanda ya que los agricultores ya han tenido que rechazar a uno de los principales proveedores del sector agrícola, Amiran, que deseaba hacer un pedido de 20.000 kilos. "Queremos construir una planta de procesamiento de la yuca para poder crear empleos en el distrito y garantizar su seguridad alimentaria", dice.

La Cruz Roja de Kenya estima que una vez que 10.000 agricultores se hayan integrado al proyecto, la producción de yuca podría ser comercialmente viable para mayo de 2013. Pero para que Yatta sea eliminado por completo de la lista de beneficiarios de ayuda alimentaria, se necesitarán 20.000 agricultores y una presa de riego que sirva a todo el distrito.

Claire Doole

 



 

 

 

 

 

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