Volver a la página
principal de la revista
 

Nace un movimient

 

Examinamos la historia cuando la primera Sociedad Nacional cumple 150 años de acción humanitaria.

Vestida con pantalones gruesos a rayas fluorescentes y zapatos de protección, Annegret Graf, de 18 años, tiene el atuendo adecuado para desempeñar el papel de hoy: un concurso de primeros auxilios que se organiza en la pintoresca ciudad de Heidenheim, en Baden-Wurtemberg.

Mientras se prepara, Graf recuerda otro papel teatral que desempeñó hace apenas un par de meses, cuando subió al escenario en su ciudad natal de Maulbronn, en el marco de una recreación histórica. En la obra, ambientada justo antes de la Primera Guerra Mundial, los habitantes del pueblo debaten si deben fundar su propia filial de la Cruz Roja.

El drama se desarrolla mientras la frágil paz de Europa parece llegar a su fin; la movilización de la Primera Guerra Mundial se cierne en el horizonte. En el papel de una joven posadera, Graf estaba firmemente convencida de la necesidad de atender a los soldados heridos ahí mismo, en su casa.


A pesar de que esta foto fue tomada durante la Primera Guerra Mundial, esto sigue ocurriendo: los trabajadores humanitarios y su equipo fundamental para salvar vidas son víctimas de la brutalidad y la imprudencia de la guerra. Para-médicos de la Cruz Roja Alemana tratan de salvar una ambulancia, destruida y quemada en el campo de batalla. Fotografía: ©Cruz Roja Alemana

Integrante de un numeroso grupo de voluntarios de la activa filial de Maulbronn, Graf desea con ansias no solo trabajar para la Cruz Roja Alemana, sino también contar la historia de la organización. Todavía no había alcanzado la mayoría de edad cuando se incorporó al equipo de la Cruz Roja en Maulbronn, “con el fin de ayudar donde se pueda aportar un grano de arena”.

Mientras habla, se da vuelta y se pone a atender a un actor aficionado muy maquillado, tendido en el suelo y gimiendo junto a una parrilla de barbacoa: la mitad de su camiseta prendió fuego y tiene el pecho quemado. Junto a él hay otras tres víctimas con quemaduras de menor grado, que habían vertido una cantidad generosa de líquido inflamable en el asador para avivar el fuego.

“Es la lección que hemos aprendido:
hacer siempre todo lo posible para
garantizar que se respeten los
Principios Fundamentales de la Cruz Roja”.
Christian Schad, de 53 años, voluntario
de la Cruz Roja Alemana

Graf viajó a Heidenheim con cinco colegas de su filial para competir en el primer certamen de primeros auxilios en el Bundesland (provincia federal de Alemania) de Baden-Wurtemberg. Incluso aquí, en la provincia donde hace 150 años la Cruz Roja fundó su primera Sociedad Nacional, el equipo de Graf ha conseguido algunas distinciones: los 30 miembros de guardia de su localidad de 6.000 habitantes ganan premios en concursos de primeros auxilios desde hace años.

En su región, los miembros de la filial por lo general forman parte de la red de atención médica de emergencias. Incluso antes de que llegue el servicio de rescate, se encargan de prestar atención inmediata a los heridos. Si alguien se cae de una escalera o si hay un accidente de tránsito o un incendio, los localizadores de voluntarios suenan en sus bolsillos. Esto ocurre unas 150 veces al año, o aproximadamente una vez cada dos días.

Estos equipos de guardia son el pilar de la organización. A nivel nacional, movilizan a unos 170.000 voluntarios en 8.000 grupos y contabilizan alrededor de 8.000.000 de horas de trabajo al año (48 horas por miembro del equipo). También se forman todo el año para intervenir en desastres y prestar servicios médicos en grandes eventos como partidos de fútbol y maratones.

La historia: una fuente de motivación

Tal vez no sea coincidencia que a Graf le interese la historia de la Cruz Roja. Baden-Wurtemberg o, más precisamente, Stuttgart, capital de la región, es uno de los lugares más históricos del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Porque fue en Stuttgart donde el 12 de noviembre de 1863 se fundó la primera Sociedad Nacional, inicialmente llamada la Sociedad de Socorro a los Heridos de Wurtemberg porque atendía a los soldados heridos, apenas dos semanas después de la conferencia de fundación celebrada en Ginebra

Annegret Graf, de 18 años y voluntaria de la Cruz Roja Alemana, participa en un concurso de primeros auxilios en Heidenheim, en el estado de Baden-Wurtemberg, donde se fundó la primera Sociedad de la Cruz Roja para los heridos en octubre de 1863. Fotografía: ©Markus Bechtle/Cruz Roja Alemana

Con sus contactos y su compromiso, Christoph Ulrich Hahn, pastor y maestro que vivía en Stuttgart, se convirtió en uno de los primeros defensores de la visión de Henry Dunant en casas reales y ducados alemanes.

En 1876, un Dunant empobrecido y sin hogar se mudó a la casa de otro pastor en el vecino Hasenbergsteige. El fundador del Movimiento de la Cruz Roja vivió en Stuttgart durante más de diez años antes de regresar a Heiden (Suiza). Hace tres años, se erigió una columna para conmemorar los años que Dunant residió allí.

Poco después de la creación de la Sociedad de Socorro a los Heridos de Wurtemberg se fundaron otras filiales. Sus miembros se dedicaron con devoción a cuidar a los soldados heridos en varias guerras del siglo XIX, entre ellas la danesa-alemana, la austro-prusiana y la franco-alemana.

La Cruz Roja Alemana también asumió la responsabilidad de responder a las “calamidades nacionales“, tales como los desastres naturales, y de realizar las actividades benéficas tradicionales mucho antes que las Sociedades Nacionales de otros países.

Antes del cambio de siglo, se construyeron pabellones de enfermeras y hogares de niños. Luego estalló la Primera Guerra Mundial. Tal como escribe Stefan Schomann, autor berlinés: “La Cruz Roja encajó perfectamente en la máquina de guerra“, convirtiéndose en parte integrante de las operaciones del ejército.

Después de la guerra, Alemania se encontraba en ruinas y recibió ayuda en forma de alimentos y ropa, incluso de Japón, que envió la asistencia a la Cruz Roja en Berlín. El Tratado de Versalles prohibía a Alemania adoptar cualquier medida que pudiera servir para prepararse para la guerra, por lo que la Cruz Roja Alemana no tuvo otra alternativa que dedicarse por completo a las actividades en tiempo de paz como la preparación para casos de desastre y asistencia social. Los miembros masculinos de las unidades médicas se convirtieron en encargados y conductores de ambulancias, y en rescatistas en zonas de montaña y “agua”, mientras que las mujeres pasaron a ser enfermeras, maestras de escuelas de párvulos o trabajadoras sociales.

A Christian y Johannes  Schad, hermanos y voluntarios, les apasiona su labor humanitaria y el legado de su Sociedad Nacional. Aquí están delante de la casa donde vivió Henry Dunant cuando se estaba formando la primera sociedad nacional en Stuttgart (Alemania). Fotografía: ©Werner Bachmeier/Federación Internacional

Eliminación de la oposición

Cuando Adolf Hitler llegó al poder el 30 de enero de 1933, la Cruz Roja Alemana, que había tomado oficialmente este nombre en 1921, era una de las organizaciones más grandes del país y una entidad que estaba en sintonía con la política nazi de la Gleichschaltung (eliminación de la oposición, literalmente “conformidad“): ya en junio de 1933, a los judíos se les prohibió desempeñar algún papel en la Cruz Roja Alemana.

En 1937, la Gleichschaltung se hizo efectiva por ley y Hitler nombró al SS Oberführer, Ernst-Robert Grawitz, vice-presidente de la Cruz Roja Alemana.

Acto seguido, la organización se mantuvo estrechamente  relacionada con el partido gobernante (el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán), antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Stefan Schomann recibió de la Secretaría de la Cruz Roja Alemana el encargo de escribir un libro para conmemorar el 150º aniversario de la organización. En este importante trabajo , Schomann escribe que el caso de la Cruz Roja Alemana es “un ejemplo típico del control de una Sociedad Nacional de la Cruz Roja por un régimen dictatorial. “Se tomaron la organización como los piratas se apoderan de un barco”, dice.

En 2008, cuando la Cruz Roja presentó los resultados de un estudio sobre su historia desde 1933 hasta 1945, el presidente, Rudolf Seiters, que sigue en funciones hoy en día, señaló lo “trágico que fue ver cómo la gran mayoría de los dirigentes de la Cruz Roja Alemana se adaptaron a las condiciones del régimen nazi y se alejaron de los principios de la Cruz Roja; cómo se reformó y se instrumentalizó aquélla como una organización nacionalsocialista y cómo se abandonaron los principios de la Cruz Roja”

Sacar lecciones

Así pues, ¿hay que ver a Alemania como un lugar ignominioso en la historia de la Cruz Roja? Desde luego que no, entre otras cosas porque la Cruz Roja Alemana, que se reestableció en 1950 en Alemania Occidental, ocupa hoy el segundo lugar entre las Sociedades Nacionales más grandes del mundo con unos 3,5 millones de miembros y 400.000 voluntarios.

Además de los 170.000 miembros de guardia, hay 130.000 rescatistas en agua, 5.000 equipos de rescate de montaña, 110.000 voluntarios jóvenes activos, 20.000 voluntarios para el trabajo social y 22.000 enfermeras de la Cruz Roja

Elsa Brändström, enfermera sueca, tenía 27 años en 1915 cuando fue a cuidar a los prisioneros de guerra alemanes y austriacos en Siberia, donde los detenidos vivían en condiciones espantosas. Pasó gran parte de su vida atendiendo a soldados y civiles heridos en Alemania durante las dos guerras mundiales y es una figura que sirve de ejemplo a muchos trabajadores humanitarios de la Alemania de hoy. Fotografía: ©Cruz Roja Alemana

Todo esto está organizado estrictamente según una línea federal: una lección que aprendió no solo Alemania sino también la Cruz Roja Alemana de la desastrosa concentración del poder en manos del régimen nazi. En la cúspide está la asociación federal, que se encarga principalmente de la búsqueda, la representación política nacional y la ayuda internacional dentro del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Luego vienen 19 asociaciones regionales, seguidas de 480 filiales distritales y más de 4.500 filiales locales.

A nivel internacional, la Cruz Roja Alemana tiene proyectos en 50 países, que en 2012 fueron financiados la mitad por donativos y la otra mitad por diversas asignaciones.

“Cuando estamos en misión siempre
nos preguntamos: ¿estamos trabajando
según nuestras siete normas? ¿Dónde
estamos chocando con la realidad?
¿Podemos o debemos cambiar algo en
nuestra forma de trabajar?”.

Johannes Schad, de 41 años,
voluntario de la Cruz Roja Alemana

Los ingresos en concepto de donativos fluctúan mucho en un país con una arraigada tradición de la donación. La Cruz Roja Alemana recibió donativos que totalizaron 168,3 millones de dólares después del tsunami del Océano Índico en 2004, frente a los 33,8 millones de dolares recibidos en 2012, un año en el que felizmente ocurrieron pocos desastres naturales. Como consecuencia, garantizar el carácter independiente de las actividades de la Cruz Roja es un reto constante.

El que hizo esta afirmación fue Johannes Schad, de 41 años, cirujano y médico de urgencias, cuyo hermano Christian, de 53 años, es representante de los Convenios de Ginebra en la asociación regional de Stuttgart.

Los hermanos viven en una gran propiedad, a pocos kilómetros de donde se fundó la primera filial de la Cruz Roja en 1863, con cuatro de diez hermanos y sus familias, todas las generaciones bajo un mismo techo. La Cruz Roja se remonta muy atrás en la historia de la familia: su padre ya era el líder de un equipo de guardia y disfrutaba llevando a sus hijos a la cena de Navidad de la Cruz Roja.

Sus hijos Christian y Johannes son, respectivamente, profesor y cirujano y han dedicado gran parte de su tiempo a la organización mundial, 40 años en el caso de Christian.

El contenido de las estanterías que Christian tiene en el sótano de su casa se destacaría en cualquier biblioteca. En ellas está prácticamente todo lo que se ha escrito sobre la historia y la difusión de los Principios Fundamentales de la Cruz Roja.

Una joya rara

La verdadera joya de esta colección es la obra Entstehungsgeschichte des Roten Kreuzes und der Genfer Konvention (Historia del desarrollo de la Cruz Roja y los Convenios de Ginebra), en la cual un hombre de Stuttgart, Rudolf Müller, posibilita la rehabilitación del empobrecido Henry Dunant en 1897, tras los terribles años que sufrió este último, y ayudó a asegurar que Dunant recibiera el Premio Nobel de la Paz en 1901.

El más joven de los dos hermanos, Johannes, también tiene en su haber una impresionante colección de misiones en el extranjero: de Kenya a Gaza e Irak, pasando por Haití. Acaba de regresar de China, donde impartió a las fuerzas especiales chinas una formación en preparación para desastres.

“Si me preguntan cuál será el mayor reto
del futuro, diría que seguir captando a los
jóvenes, con estructuras flexibles y modernas”.

Frieder Frischling, director de distrito
de la Cruz Roja Alemana en Stuttgart

Ambos hermanos están empapados de un gran conocimiento histórico de la Cruz Roja Alemana y despliegan una asombrosa capacidad para vincular la historia con el presente y el presente con la historia.

Cuando la conversación se centra en la época colonial, y más específicamente en Namibia durante el levantamiento de los hereros, los hermanos señalan que la Cruz Roja Alemana rara vez prestó asistencia a los africanos heridos si es que alguna vez lo hizo.

Con su racismo y su antisemitismo interiorizados, ¿habrían podido los dirigentes de la Cruz Roja Alemana anticipar lo que el régimen nazi deseaba imponer a ésta? Ambos asienten con la cabeza.

“Claro que sí”, dice Christian, “esa es la lección que hemos aprendido: nunca más dejarnos someter de nuevo a algo como la Gleichschaltung. Más bien,  hacer siempre todo lo posible para garantizar que se respeten los Principios Fundamentales de la Cruz Roja”.

Johannes Schad coincide: “También cuando estamos en misión siempre nos preguntamos: ¿estamos trabajando de acuerdo con nuestras siete normas? ¿Dónde estamos chocando con la realidad? Podemos o debemos cambiar algo en nuestra forma de trabajar? Por otra parte, si ponemos en práctica el equilibrio de género significa que tenemos que garantizar sistemáticamente que en un hospital móvil, las mujeres reciban atención médica tan rápidamente como los hombres”.

“Además de los límites que hay que tener en cuenta sobre el terreno, como nuestro papel y el de la Sociedad Nacional local – continúa – algunas cuestiones pueden resolverse desde un comienzo. Si se le pregunta a la Cruz Roja Alemana si se hará cargo del hospital [militar] de campaña en Kunduz cuando el ejército alemán se retire de Afganistán, la única respuesta posible es ‘no’. La neutralidad es un requisito indispensable para nuestra supervivencia”.

 Christian explica que el principio se aplica exactamente de la misma manera hasta en la segura y tranquila Stuttgart: “Cada vez que una ambulancia interviene, se supone que se dará atención médica a todo el mundo. Todos recibirán la misma atención: la mujer con velo, el hombre que habla alemán con acento, el borracho y el profesor”.

Toda persona que comienza a trabajar para la Cruz Roja Alemana como voluntario debe asistir a un seminario introductorio para aprender los conceptos básicos de los Principios Fundamentales y del derecho internacional humanitario.

“Tuve que trabajar duro antes de la Copa Mundial de Fútbol de 2006 para asegurarme de que nuestro personal tenía la formación debida”, dice Christian. Y tuvieron que aprender que todos sin excepción en el estadio, donde las cosas no siempre son tan pacíficas, tenían que recibir ayuda sin distinción alguna, incluso los hooligans ingleses, que mantuvieron a la policía bien ocupada después del partido con Ecuador y a los que solo los voluntarios de la Cruz Roja se atrevieron a acercarse.

En 2011, los planes para construir una nueva estación de tren provocaron grandes manifestaciones en Stuttgart. “Hubo 150 heridos, recuerda Christian Schad, estudiantes, policías, alborotadores enmascarados. Así que es imprescindible que todos entiendan que todo el mundo tiene el mismo derecho a recibir asistencia”.



Una ambulancia de la Cruz Roja Alemana hacia 1867. Fotografía: ©A. Vennemann/Cruz Roja Alemana

Y quizás sea esta exactamente la actitud que ha llevado a ambos a la Cruz Roja. “Hay algo que siento profundamente en mi corazón”, dice Christian Schad. “No puedo hacer que el mundo sea un lugar mejor. Pero sí puedo estar allí para los que han sufrido”.

Cuestiones como esta se debaten constantemente al más alto nivel de Baden-Wurtemberg. Todos los años, la Cruz Roja Alemana, en colaboración con el Ministerio Federal de Defensa y el Instituto Universitario de Derecho Internacional de la Paz y los Conflictos Armados, organiza una convención en la que los participantes intercambian opiniones con expertos sobre los medios de comunicación y la guerra, los derechos humanos en los conflictos o las nuevas formas de guerra.

Este año, uno de los temas abordados fue la creciente dependencia de las aeronaves teledirigidas. Además, para conmemorar el 150º aniversario de su fundación, la filial de Baden-Wurtemberg de la Cruz Roja Alemana publicó una serie de artículos sobre los retos actuales del derecho internacional humanitario y el futuro de la Cruz Roja Alemana y el CICR.

¿Por qué es importante este tipo de aniversarios para los miembros de la Cruz Roja de una región tan significativa para la historia del Movimiento? “Proporciona una motivación interior”, dice Udo Bangerter, jefe de prensa de la asociación regional de Baden-Wurtemberg. “La gente se siente respetada y siente que se le toma en serio y es más visible. Esto refuerza la cooperación y la confianza en sí mismo”.

La próxima generación

Y esto también podría servir de inspiración a la próxima generación de voluntarios de la Cruz Roja, a pesar de algunas dificultades importantes. En Baden-Wurtemberg, el compromiso es bueno cuando se lo pone en relación con el plano nacional: unos 50.000 de los 400.000 voluntarios de todo el país son activos en la región, una cifra mucho más alta que la media nacional.

Sin embargo, ¿qué es lo que motiva a ser voluntario? “La mayoría ha tenido alguna experiencia impactante”, dice Bangerter, que recientemente retrató a voluntarios de todo el país en una publicación con motivo del 150º aniversario. “Puede ser la muerte de un pariente cercano o el hecho de haber sido testigos de un desastre y sentir que querían ayudar”.

Sin embargo, Bangerter señala que no todo es perfecto en Baden-Wurtemberg. Tanto aquí como en el resto de Alemania, la Cruz Roja recluta a más voluntarios en el campo que en las grandes ciudades. Una causa de preocupación importante es saber de dónde provendrá la próxima generación de dirigentes.

Hoy, la  Cruz Roja Alemana es una organización internacional de socorro por derecho propio con operaciones humanitarias en todo el mundo. Este médico de la Cruz Roja Alemana atiende a un niño en un centro médico improvisado en la isla de Sumatra tras el tsunami del océano Índico en 2004. Fotografía: ©Fredrik Barkenhammar/
Cruz Roja Alemana

“Un director de distrito tiene a cargo de 300 a 1.200 personas, algo prácticamente imposible de manejar sobre una base de medio tiempo. Las exigencias en materia de gestión de personal y de procesos son enormes”.

Frieder Frischling, director de distrito de la filial de Sttutgart de la Cruz Roja, agrega: “Si me preguntan cuál será la tarea más difícil en el futuro, contestaría que seguir captando a los jóvenes, con estructuras que sean flexibles y modernas”.

En estos tiempos de penuria financiera, se plantea el problema de cómo se van a sufragar los crecientes costos de los servicios de salud para las personas vulnerables, por ejemplo la gente de edad, y otras actividades basadas en la comunidad. “Cumplir las condiciones más elementales se está volviendo cada vez más difícil y ya hemos llegado al tope: después de todo, alguien tiene que conducir la ambulancia”, asegura Frischling.

Jeannette Goddar
Periodista independiente radicada en Berlín, Alemania.

 

Cronología de
las Sociedades
Nacionales:

150 años
de acción
humanitaria

 

Nota: El orden cronológico se basa en la fecha de fundación de la Sociedad Nacional. Para más información sobre cuándo las Sociedades Nacionales fueron reconocidas por el CICR y admitidas en la Federación Internacional, consulte el sitio web www.redcross.int.

 

La batalla de Solferino
En junio de 1859, el empresario suizo Henry Dunant presencia las secuelas de la batalla de Solferino y se le ocurre crear un movimiento de sociedades nacionales de voluntarios para ayudar a los enfermos y heridos en la batalla.

 



Se funda el CICR
17 de febrero de 1863.
La incansable labor de Dunant en favor de los enfermos y los heridos da lugar a la fundación del CICR.

 



La primera Sociedad Nacional formada en Alemania
12 de noviembre 1863.
La primera Sociedad Nacional se forma en el reino de Wurtemberg, hoy un estado de Alemania. Al año siguiente, se forman Sociedades Nacionales en los estados de Baden, Baviera, Hamburgo, Hesse-Darmstadt, Mecklemburg-Schwerin, Oldenburg, Prusia y Saxe, todos estados de la Alemania actual. En 1921, se instituyó como la Cruz Roja Alemana. La Cruz Roja de Alemania Oriental se estableció en 1952 después de la división del país en Alemania Oriental y Alemania Occidental. Las Sociedades Nacionales se vuelven a unir en 1991.

 



Primera Conferencia Internacional
26-29  de octubre de 1863.
Se celebra en Ginebra la primera Conferencia Internacional con la intención de establecer la forma de mejorar los servicios médicos en el campo de batalla y crear sociedades nacionales para prestar asistencia a los enfermos y los heridos.

 


Cruz Roja de Bélgica
4 de febrero de 1864.

 



Cruz Roja Española
2 de marzo 1864.

 



Cruz Roja Francesa
25 de mayo de 1864.

 



Cruz Roja Italiana
15 de junio de 1864.

 

 

El primer Convenio de Ginebra
El 22 de agosto de 1864, doce Estados firman en Ginebra el Convenio para mejorar la suerte de los militares heridos de los ejércitos en campaña.

 



Cruz Roja Portuguesa
11 de febrero de 1865.

 



Cruz Roja Sueca
25 de mayo de 1865.

 



Cruz Roja Noruega
22 de septiembre de 1865.

 



Cruz Roja Suiza
17 de julio de 1866.

 



Cruz Roja de la Federación de Rusia
3 de mayo de 1867, como Cruz Roja Rusa (Soviética) y el 1 de julio de 1992, como Sociedad de la Cruz Roja de la Federación de Rusia.

 



Cruz Roja Neerlandesa
19 de julio de 1867.

 



Cruz Roja Austríaca
17 de mayo de 1867.

 



Media Luna Roja Turca
11 de junio de 1868.

 



Cruz Roja Británica
4 de agosto de 1870, como sociedad nacional de socorro y denominada Cruz Roja Británica en 1905.

 


Cruz Roja Danesa
27 de abril de 1875.

 



Cruz Roja de Montenegro
29 de noviembre de 1875, y nuevamente, el 12 de junio de 2006.

 

 

Cruz Roja de Serbia
25 de enero de 1876. Cruz Roja del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos desde el 29 de julio de 1921 hasta el 25 de julio de 1933; Cruz Roja Yugoslava, desde el 25 de julio de 1933 hasta 2002; Cruz Roja de Serbia y Montenegro, de 2002 a 2006; Cruz Roja de Serbia desde 27 de octubre de 2006.

 

 


Cruz Roja de Rumanía
11 de julio de 1876.

 



Cruz Roja Japonesa
1 de mayo de 1877.

 



Cruz Roja Finlandesa
7 de mayo de 1877.

 



Cruz Roja Helénica (Grecia)
22 de junio de 1877.


 

ja de Croacia
1878, en la Cruz Roja de la monarquía austro-húngara. Independiente desde el 10 de octubre de 1991.

 

 



Cruz Roja Chilena
1879, disuelta en 1891; restablecida en 1903.

 

 



Cruz Roja de Eslovenia
1879, como parte de la Cruz Roja Austríaca, e independiente, desde el 26 de enero de 1993.
Cruz Roja Peruana
17 de abril de 1879.

 



Cruz Roja Argentina
13 junio de 1880.

 



Cruz Roja Húngara
16 de mayo de 1881.



Cruz Roja Americana
21 de mayo de 1881.

 



Cruz Roja Búlgara
13 de enero de 1885.

 



Cruz Roja Salvadoreña
13 de marzo de 1885.

 



Cruz Roja Costarricense
4 de abril de 1885.

 



Association Congolaise et Africaine
31 de diciembre de 1888. Reconocida por el CICR en 1889, pero nunca fue parte de la Federación Internacional; dejó de existir el 26 de enero de 1909.

 


Cruz Roja Tailandesa
26 de abril de 1893.

 



Cruz Roja Venezolana
30 de enero de 1895.



Cruz Roja Sudafricana
22 de julio de 1896, como la Cruz Roja de Transvaal. La Cruz Roja del Estado Orange, fundada en 1899 y una filial de la Cruz Roja Británica fundada en Colonia del Cabo en 1900. Independiente desde el 21 de mayo de 1913.

 

 

 

Cruz Roja Canadiense
10 de octubre de 1896, como parte de la Cruz Roja Británica. Independiente desde el 19 de mayo de 1909.

 



Cruz Roja de Belarús
1896, como departamento de la Provincia de Grodno de la Cruz Roja Rusa. Parte de la Alianza de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la URSS desde 1926. Independiente desde el 26 de marzo de 1992.

 

 

 

Cruz Roja Uruguaya
5 de marzo de 1897.

 

 



Cruz Roja China
10 de marzo de 1904.

 



Cruz Roja de la República de Corea
27 de octubre de 1905. Pasó a ser una filial de la Cruz Roja Japonesa tras su anexión en 1910; Cruz Roja de la República de Corea desde 1947.

 

 



Cruz Roja Mexicana
6 de agosto de 1907.

 



Cruz Roja Brasileña

5 de diciembre de 1908.

 



Cruz Roja Cubana
10 de marzo de 1909.

 

Pulse aquí para
continuar con la cronología

 

Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2013 

Copyright

S