Volver a la página
principal de la revista
 

Vencer dificultades
puede renovarnos

 

Puente entre continentes situado en el este del Mediterráneo, Chipre se enfrenta a un aumento de la migración en medio de la crisis económica. Una de las Sociedades Nacionales más jóvenes del Movimiento arrima el hombro.

Sentado en el borde de su cama, uno de los dos únicos muebles de su deslucida y ruinosa habitación, Samir*, un hombre sirio de 38 años, relata cómo acabó de inmigrante ilegal en Nicosia, la capital de Chipre.

“Vivía en Damasco con mi esposa y mi hija”, mi hija —explica—. Salí a buscar algo de comer para mi familia y mientras me encontraba fuera, nuestro edificio fue bombardeado. Mi esposa y mi hija perdieron la vida.”

Temiendo por su vida, Samir dejó Damasco y se instaló en un campamento de refugiados durante varios meses antes de emprender viaje a Chipre. Samir tuvo suerte. Escapó de los horrores de la guerra pero, al igual que muchos otros migrantes, está sumido ahora en otro tipo de pesadilla: un limbo jurídico que lo obliga a vivir al margen de la sociedad, buscando trabajo al mismo tiempo que trata de evitar a la policía.

Los migrantes procedentes de Siria que llegan a Chipre tienen derecho a una “protección subsidiaria” que impide que los manden de vuelta a su país natal, pero que no los protege de una detención policial por entrar y vivir en Chipre ilegalmente.

Samir ya ha pasado cuatro meses en la cárcel: primero en la prisión central de Nicosia y luego en el centro de detención para migrantes de Menogia cerca de la ciudad suroriental de Larnaca. “Me preocupa que me envíen de vuelta a mi país”, confiesa.

Como migrante indocumentado, Samir no tiene derecho a recibir una ayuda económica del gobierno, y dado que salió de Siria rápidamente, sin papeles, no puede probar su identidad a las autoridades u organizaciones que podrían ayudarlo a obtener la condición de refugiado o solicitar asilo.

Mientras tanto, no le es fácil encontrar un trabajo. Pintor de profesión, Samir se encuentra en un país que sufre las consecuencias de una crisis bancaria a nivel nacional que culminó a fines de 2012 y que ha llevado la economía al estancamiento. Muchos chipriotas perdieron sus empleos, sus casas, sus jubilaciones y sus ahorros, mientras que muchos otros solo pueden retirar pequeñas cantidades diarias de dinero debido a una política destinada a evitar una corrida bancaria.

Mientras los economistas y los políticos ven signos de recuperación (tras un rescate de 10 mil millones de euros en 2013), el común de los chipriotas ve pocas señales de mejora. El año pasado, el desempleo alcanzó el 18% de las personas de 25 años o más y cerca del 45% de las personas menores de 25.

Por otro lado, los préstamos personales, hipotecarios y comerciales casi han desaparecido. Todo el mundo se ha visto afectado, pero los migrantes y las personas mayores (muchas de las cuales perdieron sus jubilaciones) son particularmente vulnerables.

“Todos los días vemos casos como estos: personas de edad postradas en su casa pidiendo ayuda”, explica Leas Kontos, voluntario de la sección de Nicosia de la Cruz Roja de Chipre, que pasa la mayor parte del tiempo haciendo visitas a domicilio, entregando paquetes con alimentos o medicamentos a las personas mayores, las madres solteras u otras personas que no pueden acudir a la sede de la sección durante la distribución de alimentos.

Kontos también ve a muchos migrantes durante sus rondas. La mayoría proviene de los países del este de Europa y de Asia central, y otros vienen de lugares tan lejanos como Camerún y Sri Lanka. Hay cada vez más procedentes de Siria.

“La gente viene a Chipre porque cree que aquí hay trabajo o porque puede ser una entrada a la Unión Europea”, apunta Giorgio Frantzis, delegado de enlace de la sección de Nicosia, donde los migrantes pueden obtener alimentos, artículos de primera necesidad, ropa, información y referencias para ayudarlos a sobrevivir en su nueva patria. “Han escuchado decir que Chipre es un lugar próspero. Lo era hasta hace poco.”

Situaciones nuevas
En medio de todo esto, la propia Cruz Roja de Chipre atraviesa por una especie de metamorfosis, una transformación provocada por la crisis económica, la afluencia de migrantes y las nuevas oportunidades planteadas por la admisión de la Sociedad Nacional en la Federación Internacional durante la Asamblea General de la Federación en noviembre de 2013.

En la actualidad, la Sociedad Nacional ha comenzado a asumir nuevas y crecientes responsabilidades en un país donde quedan pocas organizaciones de la sociedad civil. Pero la crisis también la ha obligado a suspender su tradicional apoyo a las operaciones internacionales en Filipinas y Sri Lanka.

“Estábamos realizando muchos proyectos en el extranjero porque podíamos permitírnoslo y porque no había grandes necesidades a nivel local”, explica Takis Neophytou, director general de la Cruz Roja de Chipre. “Ahora, nos concentramos en las necesidades locales”, añade y puntualiza que algunos de los recursos propios de la Sociedad Nacional se perdieron o fueron congelados debido a la crisis bancaria. “Las donaciones individuales han disminuido mucho, mientras que las necesidades han aumentado.”

Entre las respuestas positivas figura una campaña, lanzada con el apoyo de tres grandes empresas a fin de conseguir dinero para un programa de desayuno escolar y otras actividades de socorro locales. Esta campaña y otros esfuerzos de recaudación de fondos han permitido a la Sociedad Nacional duplicar prácticamente la distribución de paquetes de alimentos.

Una energía nueva
La crisis ha dado a la Sociedad Nacional un nuevo sentido de la urgencia y una energía nueva. Hasta hace dos años, sus actividades internas eran por lo general una rutina, dice Niki Hadjitsangari, presidenta de la sección de Limassol, en la costa sur de la isla.

“Éramos una Cruz Roja europea pequeña, bastante típica y tradicional —asegura—. Hacíamos campañas de donación de sangre, suministrábamos sangre a los hospitales, visitábamos a las personas de edad en los hogares de ancianos y ofrecíamos regalos a los niños de escasos recursos para Navidad. Ayudábamos a la gente pobre, pero como Chipre era un país muy próspero, no había grandes necesidades.”

Ahora la sección [de Limassol] distribuye alimentos, ropa y suministros de manera continua y trata de encontrar formas de ampliar las exiguas superficies donde almacena y prepara los paquetes de alimentos. El vestíbulo de la sección, que tiene el tamaño de un ascensor mediano, se está ampliando para dar cabida al creciente número de migrantes que llegan en busca de asistencia, información y referencias. “Funcionamos en modo de emergencia”, dice la tesorera de la sección Annie Haraki.

Modo de emergencia
En septiembre, la sección vivió una de las mayores emergencias de los últimos tiempos al prestar socorro a 345 migrantes sirios y palestinos que llegaron al puerto de Limassol tras haber sido rescatados en el mar durante una tormenta por un buque de pasajeros.  Para recibirlos, la Cruz Roja en Nicosia movilizó a más voluntarios que trabajaron en turnos durante tres días montando tiendas de campaña y estableciendo un centro de distribución en un campamento para migrantes ya existente en las cercanías, dirigido por el gobierno.

Los voluntarios de la Cruz Roja de Chipre proveyeron a las necesidades básicas de los migrantes, les prestaron primeros auxilios y apoyo psicosocial y los ayudaron a ponerse en contacto con sus familiares en su país o en otros lugares. En las semanas siguientes, la Sociedad Nacional hizo lo posible por mejorar la calidad de vida de los migrantes, mediante la escolarización de los niños, la organización de cursos de inglés para adultos, el asesoramiento jurídico y la derivación a otros servicios.

Cuando en enero las autoridades dejaron de ofrecer servicios en el campamento, se quedaron allí unos 100 migrantes y los voluntarios continuaron proporcionándoles servicios, medicamentos y suministros. Un médico voluntario de la Cruz Roja de Chipre realizó visitas periódicas y la Sociedad Nacional ofreció el transporte a dos hospitales locales, que aceptaron a pacientes del campamento. También se proporcionó a los migrantes información destinada a protegerlos de los contrabandistas y otras personas que hubieran podido aprovecharse de su situación de vulnerabilidad.

Este episodio permitió a la Sociedad Nacional poner a prueba su capacidad de intervención ante una emergencia y su papel de organización humanitaria neutral e independiente. Esto se corroboró, dice Neophytou, cuando algunas instituciones  del gobierno pidieron a la Sociedad Nacional que propusiera determinadas políticas referentes a la situación jurídica de los migrantes que hubieran podido perjudicar los intereses de estos. “Las solicitudes inaceptables de las autoridades públicas, que se deriven de una concepción errónea o una mala interpretación accidental o intencional de nuestra función de auxiliar nunca deben estar por encima de los Principios Fundamentales del Movimiento”, declara.

Tiempos de inseguridad
Sin duda, trazar un nuevo rumbo para aumentar la ayuda a los migrantes vulnerables no siempre es fácil en tiempo de dificultades económicas.

“Con la crisis económica, la gente se siente insegura”, dice Andri Agrotis, abogado y voluntario que trabaja como secretario en la sección de Nicosia y ayuda a prestar servicios a los migrantes. “Algunas personas creen que si hay más extranjeros en el país eso significa que el país nunca se recuperará porque tenemos que mantener a esas personas.”

La Sociedad Nacional ha respondido diciendo que hará todo lo posible por proteger y apoyar a los migrantes, promover un mayor conocimiento de sus derechos y de la necesidad que tienen de inclusión social, así como por ofrecer servicios (como la búsqueda de familiares) en los tres centros de acogida para solicitantes de asilo del gobierno en Kofinou, Larnaca y Paphos.

“En nuestra opinión, tenemos que atenernos a los Principios Fundamentales y estamos haciendo todo lo que podemos dentro de nuestros recursos y capacidades como una Sociedad Nacional pequeña”, observa Agrotis, que también representa a la Cruz Roja de Chipre en la Plataforma de cooperación de las Sociedades Nacionales europeas en materia de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes (PERCO).

Parte de esa responsabilidad, dice Fotini Papadopoulous, presidenta de la Cruz Roja de Chipre, es expresar lo que piensan las personas vulnerables y denunciar la xenofobia, el racismo y las actitudes que conducen a políticas de exclusión y marginación social.

Ahora que la Cruz Roja de Chipre ha sido aceptada por el Movimiento como miembro de pleno derecho, su presidenta cree que la Sociedad Nacional puede desempeñar un papel más amplio y más eficaz en el plano local, europeo y mundial, participando en la toma de decisiones del Movimiento y beneficiándose de otras formas de apoyo del Movimiento.

Seguir sirviendo
Una parte clave de ese proceso serán los jóvenes, muchos de los cuales se enfrentan ahora a un futuro en el que la mitad de ellos no podrá encontrar trabajo en la isla.

“El desempleo es el problema número uno en Chipre”, señala Vanessa Kyprianou, presidenta de la sección juvenil de la Cruz Roja de Chipre, y agrega que el voluntariado sigue ocupando una parte importante del espíritu de los jóvenes chipriotas. “Pero a menudo es bastante difícil pedir a las personas que presten servicios voluntarios cuando lo que necesitan es un trabajo para poder comer.”

A pesar de esto, muchos jóvenes se han movilizado para prestar ayuda a sus conciudadanos y a los migrantes, comenta. Y al igual que los jóvenes de cualquier lugar del mundo, muchos de ellos se apasionan por los problemas mundiales, tales como la reducción de los efectos del cambio climático, así como la igualdad de género y el empoderamiento de los jóvenes.

“Así que realmente necesitamos proponer programas nuevos que estimulen a los jóvenes, y no solo pedirles que hagan lo mismo que han estado haciendo las generaciones de más edad”, asegura Kyprianou y añade que la Cruz Roja de Chipre está dando pasos en la dirección correcta: la sección juvenil tiene la misma categoría que las secciones, lo que significa que rinde cuentas al comité ejecutivo, tiene voz en las decisiones estratégicas y tiene responsabilidades en la recaudación de fondos.

Algunas de las respuestas más innovadoras -y divertidas- a la crisis, sobre todo los conciertos de rock para recaudar fondos, fueron organizadas por jóvenes voluntarios. Sin embargo, existe un desnivel en los recursos humanos de la Sociedad Nacional. La mayoría del personal y de los dirigentes tienen 50 años o más. Muchos de la generación de más edad de la Sociedad Nacional, incluyendo a Papadopoulous, dicen que deben hacer más para formar una nueva generación de dirigentes.

“Chipre era un paraíso hace unos años”, dice Papadopoulous. “Creo que Chipre puede volver a ser un paraíso y que la juventud contribuirá en gran medida a que así sea en el futuro. Pero lo lograremos solo si trabajamos muy duro y si nos ayudamos mutuamente y ayudamos a todos a salir de esta crisis.”

Malcolm Lucard
Redactor responsable de Cruz Roja Media Luna Roja.
*Nombre ficticio


En septiembre de 2014, más de 350 refugiados del conflicto sirio fueron rescatados de este barco pesquero. Fotografía: ©AFP Photo/HO/Cyprus Defence Ministry

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Los refugiados fueron trasladados luego al puerto de Limassol en la isla de Chipre. Fotografía: ©AFP Photo/Andew Caballero-Reynolds

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Todos los días vemos casos como estos: personas de edad postradas en su casa pidiendo ayuda.”
Leas Kontos,
voluntario de la sección de Nicosia de la Cruz Roja de Chipre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La Cruz Roja de Chipre, que ya presta socorro a refugiados y migrantes, intervino abogando por la protección de los refugiados y ofreciendo asistencia directa en un campamento de refugiados.
Fotografía: ©Cruz Roja de Chipre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La crisis bancaria que afectó a Chipre en 2012 sigue causando considerables dificultades al chipriota medio. Al comienzo de la crisis, se impuso una severa restricción para retirar dinero de los bancos y se formaron largas colas. La Cruz Roja de Chipre tuvo que reducir sus operaciones internacionales y centrarse más en las necesidades de los residentes, así como de los migrantes y refugiados.
Fotografía: ©REUTERS/Bogdan Cristel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Las solicitudes inaceptables de las autoridades públicas, que se deriven de una concepción errónea o una mala interpretación accidental o intencional  de nuestra función de auxiliar nunca deben estar por encima de los Principios Fundamentales del Movimiento.”
Takis Neophytou,
director general de la Cruz Roja de Chipre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Leas Kontos, voluntario de la Cruz Roja de Chipre, hace distribuciones diarias en Nicosia a las personas afectadas por la crisis financiera de 2012. Muchas de ellas son ancianas, desempleadas o asalariadas que no alcanzan a cubrir sus gastos y deudas. Fotografía: Malcolm Lucard/Federación Internacional

Arriba

Contáctenos

Créditos

Webmaster

©2015 

Copyright