Los emblemas de la Cruz Roja y 
de la Media Luna Roja

La cuestión del emblema

El proceso


Antecedentes

Durante varios años el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha estado trabajando para encontrar una solución a los problemas que afrontan algunos países que no pueden utilizar ninguno de los emblemas establecidos por los Convenios de Ginebra en 1949.

En 1996, la Comisión Permanente del Movimiento creó un Grupo de Trabajo para examinar las cuestiones relativas al emblema y recomendar una solución al respecto, presidido por la Sra. Christina Magnuson (miembro de la Comisión Permanente y Presidenta de la Cruz Roja Sueca). Dicho grupo contó con la participación de numerosos expertos en derecho internacional humanitario gubernamentales y de las Sociedades Nacionales.

En 1998, el Grupo de Trabajo circunscribió las opciones que se estaban examinando y elaboró un documento con miras a conseguir que los Gobiernos comprendieran la necesidad de adoptar medidas rápidamente. En el documento se propone la adopción de un Tercer Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra en virtud del cual se cree un nuevo emblema que coexista con los establecidos actualmente en los Convenios. En el nuevo diseño del emblema podrían insertarse signos indicativos, incluidos los que se utilizan en los países que en la actualidad no pueden hacer uso de los emblemas existentes.

El documento de 1998 sirvió de base para el examen de la cuestión en las reuniones del Consejo de Delegados del Movimiento de 1998 y 1999, así como en la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de 1999. Como consecuencia de esos debates el Consejo de Delegados adoptó una resolución en la que solicitaba a la Comisión Permanente la creación de un grupo de trabajo mixto sobre los emblemas, integrado por representantes de los Estados y del Movimiento, con el mandato de recomendar una solución a la mayor brevedad posible. La Conferencia Internacional aceptó la resolución del Consejo y se estableció el Grupo de Trabajo Mixto.

Progresos alcanzados durante el 2000

Después de que se entablaran consultas sobre la cuestión con numerosas personas influyentes, el Grupo de Trabajo Mixto celebró su primera reunión en Ginebra los días 13 y 14 de abril. Se mantuvieron asimismo reuniones con representantes de los Gobiernos que estarían representados en el Grupo, en reconocimiento de la necesidad de asegurar que los miembros del grupo pudieran iniciar su labor con una comprensión cabal de los debates producidos en años anteriores.

Las copresidentas del Grupo de Trabajo Mixto fueron la Sra. Magnuson y la Representante Permanente de Senegal ante las Naciones Unidas en Ginebra, S.E. la Sra. Absa Claude Diallo. Bajo su dirección el Grupo encontró rápidamente fundamentos comunes al determinar que era necesario resolver el problema del emblema sin dilación. Así se hizo una vez que el CICR (con el apoyo de la Federación Internacional) informó al Grupo de que ambas organizaciones eran favorables al enfoque del Tercer Protocolo Adicional. En la declaración formulada por la Sra. Magnuson en la sesión de clausura del Grupo de Trabajo Mixto se explican las conclusiones del Grupo.

Las consultas celebradas tras la reunión del Grupo de Trabajo Mixto han llevado a la Comisión Permanente a la convicción de que es apropiado avanzar hacia etapas de negociación y adopción de un Tercer Protocolo Adicional, así como a recomendar las enmiendas consiguientes a los Estatutos del Movimiento.

La situación en el Medio Oriente obligó a postergar una Conferencia Diplomática de los Estados Partes del Convenio de Ginebra, convocada por el Gobierno Suizo para octubre de 2000. En aquel momento se consideró improbable que se pudiera lograr un consenso para el proyecto de protocolo. Tanto para el Movimiento como para las autoridades suizas es prioritario garantizar que sean correctas las condiciones para que los Estados Partes en los Convenios de Ginebra aprueben el proyecto del Protocolo III por el que se crea un emblema adicional.

Es más decidido que nunca el claro compromiso de los directivos del Movimiento para hallar cuanto antes una solución. El progreso efectuado en el año 2000 durante los debates con los Gobiernos alentó la convicción de que, a finales de este año, se podía dar con una solución para los problemas relativos al emblema. Habida cuenta del firme compromiso del Gobierno suizo para continuar la celebración de activas consultas con los Estados Partes en los Convenios de Ginebra, cabe confiar en que, en el futuro, se aprobará el proyecto de Protocolo.

Esas cuestiones, si bien son complejas y técnicas, revisten gran interés para todos los miembros del Movimiento y para los miembros de las Sociedades en numerosos países. En reconocimiento de ello se están desplegando todos los esfuerzos para asegurar una difusión de la información lo más amplia posible a fin de ayudar a las personas a comprender el propósito del Protocolo y su posible impacto en la labor humanitaria.

Para el Movimiento en su conjunto la resolución de los problemas en el 2001 es un asunto de crucial importancia. Cualquier dilación en el proceso ejercería una presión inaceptable sobre la universalidad verdadera del Movimiento. La ausencia de universalidad no es un problema que afecte sólo a un país, sino que afecta directamente a varios, algunos de los cuales son vulnerables a los problemas que precisamente dieron lugar a la creación de la red humanitaria consagrada en los Convenios de Ginebra. En el inicio de este nuevo milenio, es importante asimismo mostrar que el principal movimiento humanitario del mundo es capaz de ser verdaderamente universal.

Para la página sobre la cuestiónes del emblema
Para la revista del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (en español)
Para volver a la página en francés